lunes, 25 de octubre de 2010

EDITORIAL

Cuidemos lo que amamos

En nuestro país, el fútbol es el deporte más atrapante y convocante, un fenómeno de masas. En los últimos años los hechos de violencia en las canchas han tenido como consecuencia: el alejamiento de la gente que acudía frecuentemente a los estadios, sanciones a los clubes, decenas de muertos y heridos de gravedad. El torneo Argentino A no está exento de los vándalos que provocan líos escudados por el fanatismo hacia una institución. En gran medida, hay violencia en las canchas porque la misma sociedad es violenta. Las agresiones tanto físicas como verbales en el césped o en el cemento de la tribuna, el racismo, la xenofobia y el antisemitismo son imperfecciones de la sociedad que se reproducen en los espectáculos futbolísticos. Desde este medio hacemos un pedido de la no violencia y la recapacitación. Nadie sale beneficiado cuando suceden este tipo de actos, y todos somos responsables o víctimas de lo que provocan “unos pocos”. Todavía, en esta competición, ambas hinchadas pueden acudir a los partidos a diferencia de la Primera B Nacional y los campeonatos del ascenso en Buenos Aires que sólo tienen ese privilegio los simpatizantes locales.   

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